La Sección Sindical de UGT FICA Endesa considera que la revisión del calendario de cierre del parque nuclear no debe plantearse como una enmienda a la transición energética, sino como una condición necesaria para que ésta se desarrolle con seguridad, competitividad y justicia social. Los profundos cambios producidos desde 2019, el nuevo contexto geopolítico, el crecimiento de la demanda eléctrica, la necesidad de reforzar la competitividad industrial y los retos de la electrificación, hacen imprescindible reabrir este debate desde criterios técnicos y no ideológicos.
Nuestra prioridad sigue siendo acelerar el desarrollo de las energías renovables, el almacenamiento, las redes eléctricas y la electrificación de la economía. Sin embargo, ese proceso debe realizarse sin retirar de forma anticipada capacidades de generación firme y sin emisiones en carbono mientras no existan alternativas plenamente disponibles que puedan garantizar la seguridad de suministro, la estabilidad del sistema eléctrico y unos precios competitivos para la industria y la ciudadanía.
Para nuestra Sección Sindical, el centro del debate no es una tecnología concreta, sino la defensa del empleo industrial, la competitividad de nuestro tejido productivo y una auténtica Transición Justa. El sector nuclear sostiene miles de empleos cualificados, actividad económica en numerosos territorios y capacidades industriales estratégicas que no pueden perderse sin disponer previamente de proyectos reales de reindustrialización y alternativas de empleo de calidad.
Por ello, desde nuestra Federación (UGT FICA) hemos propuesto constituir una mesa de revisión técnica, industrial y social del calendario de cierre del parque nuclear, con la participación del Gobierno, el Consejo de Seguridad Nuclear, el operador del sistema, las empresas titulares, las organizaciones sindicales y los territorios afectados. Cualquier decisión debe apoyarse en criterios objetivos de seguridad nuclear, seguridad de suministro, impacto sobre los precios de la electricidad, reducción de emisiones, mantenimiento del empleo, reindustrialización y cohesión territorial.
La transición energética solo será un éxito si es capaz de compatibilizar la descarbonización con el fortalecimiento de la industria, la creación y el mantenimiento de empleo de calidad y la protección de los territorios.
Ese es el modelo de transición que defendemos: una transición ordenada, industrial y verdaderamente justa.